Cartas desde el infierno.

17:38:00 Posted In Edit This 5 Comments »

Mar adentro,

mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo

donde se cumplen los sueños

se juntan dos voluntades para cumplir un deseo.


Un beso enciende la vida

con un relámpago y un trueno

y en una metamorfosis

mi cuerpo ya no es mi cuerpo,

es como penetrar al centro del universo.


El abrazo más pueril

y el más puro de los besos

hasta vernos reducidos

en un único deseo.


Tu mirada y mi mirada

como un eco repitiendo, sin palabras

"más adentro", "más adentro"

hasta el más allá del todo

por la sangre y por los huesos.


Pero me despierto siempre

y siempre quiero estar muerto,

para seguir con mi boca

enredada en tus cabellos.


Ramón Sampedro- Cartas desde el infierno.


No decidimos nacer, por que no poder decidir morir???

Si a la eutanasia. No al poder que la iglesia sigue ejerciendo en los estados que se autodenominan "laicos".

No a juzgar gratuitamente a los demás. Si a la libertad de las personas.

No a meterse en la vida de nadie. Si a la ayuda y al apoyo.

Tantas cosas deberían cambiar...está en tu mano y en mi mano...


5 lunáticos dicen:

A zanfonista dijo...

Grazas poal túa visita, gustame moito o teu blog. Saudos.

nOa dijo...

volvín. estou noutro lado, quero dicir. volviches ti! benvida! :)

Eva dijo...

Estoy de acuerdo, yo si por mi fuera no existiría ni la posibilidad de negarle a alguien el derecho a morir si no puede quitarse la vida. Al fin y al cabo otros lo hacen y no pasa nada, y cuando te llevan a ti por delante, resulta que tampoco pasa nada, no entiendo porque tiene que ser así.

paideleo dijo...

Unha poesía ben fonda e real coñecendo a Ramón Sampedro.
Eu quedo coa túa frase: No decidimos nacer, por que no poder decidir morir ?.
Un saúdo e benvida de novo.

gatina dijo...

Casi puedo oír a Bardem recitar esos versos, con su acento gallego prestado.

Preciosa la foto, intenso el tema. Polémico cuanto menos.

La iglesia... sin comentarios.

Tantas declaraciones de libertades ¿para qué? ¿para no ser dueños ni de nuestra propia vida?

Un saludo. Volveré por aquí.